El P. Geranio Remolina, Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia hasta hace poco, señalo el 31 de julio de 1990 como fecha inicial de los Ejercicios en la vida cotidiana, con los que nuestra Provincia se dispuso a celebrar los centenarios ignacianos. Por espacio de más de ocho meses, hasta el 22 de abril de 1991, casi 200 jesuitas recorrieron el itinerario ignaciano de los Ejercicios completos, según la anotación 19, «tomando (cada día) una hora y media para se exercítar «.
Parece entender San Ignacio que cada día el que hace los ejercicios abiertos dedique una hora a la meditación o contemplación, llevando el orden del libro de los Ejercicios distribuido en cuatro semanas. La otra media hora «para se exercitar». comprendería el tiempo dedicado al examen de la oración y a otros modos «de orar vocal Y mental y de otras espirituales operaciones … para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida» (Anotación 1 a.).
Cada ejercitante, de acuerdo con su asesor, determinó el ritmo del proceso y su duración, alargando o abreviando el tiempo de los ejercicios completos, según la dirección del Espíritu Santo.