Apuntes Ignacianos #12
Presentación:
En el modo de dar los Ejercicios, San Ignacio pedía, por un lado, fidelidad al orden propuesto en el texto; por otro, abría un amplio margen a la aplicación de los diversos ejercicios, en atención a las necesidades y a la
disposición de las personas que los tomaban, así como al provecho que iban alcanzando. El criterio indicativo era muy claro: «hallar lo que se busca». La anotación 19, que propone una manera de dar los Ejercicios abiertos a quienes no pueden hacerlos apartándose «de todos amigos y conocidos y de toda solicitud terrena», indica detalladamente la forma de presentar los diversos ejercicios, tanto en la primera semana, como en las siguientes: «llevando el mismo discurso por los misterios de Christo nuestro Señor, que adelante y a la larga de los mismos Exercicios se declara». Y en la anotación 20, que indica la forma de hacerlos ordenadamente y en total «apartamiento», advierte que se han de dar «todos los exercicios spirituales por la misma orden que proceden».
Sin embargo, Ignacio pide al que da los Ejercicios que no lleve el libro cuando da los puntos al que los hace, «sino que tenga bien estudiado lo que ha de tratar» (Directorio autógrafo, 15). Y gracias a la información que recibe del ejercitante sobre las diversas mociones, «agitaciones y pensamientos que los varios spíritus le traen», y según la disposición de las personas y su mayor o menor provecho, podrá «dar algunos spirituales exercicios convenientes y conformes a la necesidad de la tal ánima así agitada» (cfr.Anotaciones 17,18).