Apuntes Ignacianos #27
Presentación:
Para un Loyola todo es posible pero todo está por conquistar! Iñigo López de Loyola o la pasión por ser más, es el sustrato original del «magis» (más), la palabra más característica del fundador de la Compañía de Jesús. Partiendo de los fuertes deseos, siguiendo con grandes acciones de servicio, sea a los reyes terrenos, sea al Rey eterno, Ignacio el peregrino de la mayor gloria de Dios se adentra en la intrincada senda del ser más.
A ratos, se le convierte en un verdadero laberinto donde no faltan las alucinaciones en forma de serpiente de ojos luminosos y una impetuosa tentación de suicido; otras veces, se ve sumido en un túnel de angustias y escrúpulos hasta vislumbrar la salida donde percibe los fuertes rayos con los que Dios hace lumbre en su mente y en su corazón. El iluso Iñigo López se va transformando así, en un giro de ciento ochenta grados, en el
auténtico San Ignacio de Loyola.
El estudio de Darío Restrepo L. nos revela el proceso del «magis» ignaciano. Parte del «más» del caballero a través de esfuerzos voluntaristas, con ideales de un héroe soñado que bordean los abismos de la destrucción personal por las enfermedades corporales y que apuran la copa de una neurosis que atormenta su mente. Autodidacta del discernimiento, entra como infante en la escuela del único Maestro. Allí aprenderá a ayudar a las ánimas, con un servicio movido por el amor discreto en la pequeña y gran Iglesia. Un «más» que, por una paradoja tan típica de la espiritualidad de Ignacio, se convierte en un «menos» invitado por el misterioso designio divino.