Apuntes Ignacianos #45
Presentación:
Este número de Apuntes Ignacianos pretende examinar algunos contenidos de los EE con los cuales Ignacio prepara al ejercitante para su encuentro con la vida cotidiana. La contemplación y, en particular, descubrir a Dios en la sacramentalidad de todas las cosas, tal como lo recoge la mística de la contemplación para alcanzar amor, lanza al ejercitante a andar por la vida con un estilo nuevo, una manera re-nacida de estar en el mundo porque se ha dejado conducir por el Espíritu. A este fin, los EE buscan facilitar, ante todo, el encuentro del ejercitante con la persona y el mensaje de Jesús de Nazareth. Se le invita a contemplar largamente los misterios de su vida para que pueda llegar a una progresiva identificación con él. La contemplación en los EE consiste en dejarse
«evangelizar» por la Palabra comprometiendo el espíritu del ejercitante con el de Dios.
El carácter de los textos que el lector encontrará remite a un contexto básico: no se trata de saber, es decir, de algo controlable, para analizar o racionalizar, sino de «sentir y gustar», algo no manipulable, que llena por dentro y dinamiza la vida, algo que «dejo que me alcance», el «dejarse afectar». La idea que podría relacionar las reflexiones se podría expresar así: El conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, apunta a la contemplación de la humanidad de Cristo, se desborda en el sentido verdadero que debemos tener en su cuerpo místico, que es la Iglesia, y va configurando la vida jesuítica apostólica.
El factor humano está como la clave desde la cual podríamos abordar estos textos. El P. Ferdinand Azevedo, trata de una de las personalidades más influyentes de la naciente Compañía de Jesús. Con una intencionalidad histórica, muestra la enorme contribución de Jerónimo Nadal para establecer y divulgar el espíritu ignaciano por los lugares de Europa donde se iban abriendo comunidades. Fue quien promulgó las Constituciones y el carisma hasta el punto de que sus instrucciones se convirtieron en directrices de gobierno para todos los superiores.
No cabe duda que además de su pretensión histórica, hay otra de carácter teológico-espiritual. Nadal comprendió muy bien la espiritualidad de Ignacio y supo darle una formulación y hondura teológica. En su presentación convergen factores que dan lugar a lo que se expresa como «cultura» apostólica.