Apuntes Ignacianos #55
Presentación:
Al avanzar en el estudio de los Ejercicios Espirituales, nos encontrarnos ante una de las piezas fundamentales que ayuda al ejercitante a continuar en la dinámica de elección, desencadenada ya desde el ejercicio del Rey Eternal en el cual su estado de generosidad se manifiesta en el «quiero y deseo y es mi determinación deliberada … »; se trata ahora de entrar en un contexto de elección con la trilogía: Banderas – Binarios – Tres maneras de humildad.
La vida de suyo es una cadena de decisiones. Vivimos en una cultura que no facilita la elección, se invita a elegir todo, a no renunciar a nada; una cultura que limita la libertad más auténtica; basta recibir, consumir, dar por supuesto … De otra parte, pareciera que tomar decisiones es esfuerzo personal o un acto de la sola voluntad. Con frecuencia, elegir nunca es fácil, podemos elegir mal debido a «los engaños» del mal espíritu o a la gravedad del desorden que acompaña la vida y que conviene desenmascarar para acercarse más a la verdad que es Dios,
nosotros mismos y la vida verdadera. Para el autor de los EE, se trata de «un campo de batalla)).
Ignacio de Loyola, hábil observador en sí mismo de las fuerzas que lo movían, por qué o por quien se movía, enseña a disponerse para elegir bien, es más, nos propone toda una mistagogía para vivir con talante de elección. Quiere ver si el ejercitante tiene capacidad de discernir, que confronte sus disposiciones interiores, sus mecanismos de autojustificación, sus seguridades, los obstáculos para la entrega radical, en un contexto de escucha y de respuesta gradual, a la espera de los nuevos impulsos del Espíritu.