Hoy comenzamos la novena a San Ignacio de Loyola.
En medio de las dinámicas cotidianas, hacemos una pausa para disponernos como comunidad ignaciana a recorrer un camino espiritual que nos conecta con el corazón de nuestra espiritualidad. San Ignacio fue un hombre real, con luchas y búsquedas muy humanas, que se dejó moldear por Dios a través del tiempo, la oración y el discernimiento. Su vida sigue siendo hoy una fuente de inspiración para quienes anhelamos vivir con mayor profundidad y sentido.
Durante estos nueve días, nos unimos en un itinerario de oración que nos ayuda a preparar el corazón para celebrar, el 31 de julio, la fiesta de alguien que aprendió a encontrar a Dios en el acontecer diario, incluso en lo más simple y ordinario.
Es un tiempo para detenernos, para mirar nuestra propia historia a la luz de Dios y escuchar, como Ignacio, por dónde Dios nos está invitando a caminar hoy.
Acompáñanos en esta novena.