Un proceso de discernimiento organizacional al servicio de la misión
El 26 de julio se llevó a cabo, por segunda vez consecutiva, el Encuentro Nacional de CIRE Ampliado en Bogotá. En el marco de este encuentro, representantes de las distintas regiones del país dialogaron y aportaron al proceso de reestructuración apostólica que orientará el caminar institucional durante los próximos años. También se compartieron experiencias que evidencian cómo esta labor ya se viene consolidando en diferentes territorios gracias al trabajo articulado entre obras de la Compañía de Jesús, comunidades y aliados que comparten el deseo de servir.
La reestructuración apostólica surge como respuesta al deseo de fortalecer la misión frente a los desafíos actuales de la Iglesia y de la sociedad. Más que una reorganización institucional, busca clarificar sus prioridades y proyectar un modo de proceder que permita servir con mayor profundidad y articulación en las distintas regiones..
Para ello, se emprendió un proceso de discernimiento inspirado en la tradición espiritual ignaciana. Como en los Ejercicios Espirituales, el punto de partida no fue preguntarse cómo hacer las cosas, sino para qué existe hoy el CIRE y cómo está llamado a responder a los desafíos de nuestro tiempo. Este camino permitió examinar la misión, la visión y los objetivos institucionales, reconociendo que la obra ha vivido una permanente renovación apostólica y que, en un contexto marcado por nuevas realidades sociales, culturales y espirituales, sigue siendo necesario volver a las fuentes para identificar los caminos desde los cuales puede continuar mostrando el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales, el discernimiento (personal y apostolico) y el acompañamiento espiritual.
Como fruto de este discernimiento se definieron cuatro grandes objetivos estratégicos que orientarán nuestro trabajo durante los próximos años.
El primero busca fortalecer el apostolado de los Ejercicios Espirituales y el acompañamiento, acercando esta experiencia a nuevas poblaciones y fortaleciendo el acompañamiento. El segundo impulsa la formación y la reflexión para mantener viva la Espiritualidad Ignaciana como fuente de renovación personal, comunitaria, apostólica y social.
El tercer objetivo, centrado en la apuesta regional y uno de los ejes principales del encuentro, busca consolidar un CIRE abierto, cercano y profundamente enraizado en las regiones de la Provincia, fortaleciendo un modo de proceder más sinodal y colaborativo. Desde esta perspectiva cobra aún más fuerza el sueño compartido del CIRE que soñamos: una red de personas, comunidades e instituciones que, desde distintos territorios y vocaciones, ponen sus dones al servicio del Reino. Finalmente, el cuarto objetivo reconoce el papel estratégico de las comunicaciones y la pastoral digital como espacios privilegiados para la evangelización.
El desafío ahora será seguir haciendo realidad el CIRE que soñamos, dejándonos guiar por el Espíritu para seguir sirviendo con generosidad, de manera que la espiritualidad ignaciana siga siendo fuente de esperanza, discernimiento y reconciliación.





















