En el marco del tiempo de Cuaresma, en la Capilla María Inmaculado de la sede del CIRE vivimos una profunda oración al estilo de Taizé, que congregó a cerca de 80 personas en un ambiente de recogimiento y espiritualidad. Marcado por la belleza de la música repetitiva y meditativa, este espacio cuenta con un coro que al que se suman cada vez más personas. Gracias a su buen número de voces, la asamblea se animó con especial intensidad y devoción al canto, lo que nos envolvió en una atmósfera de paz y comunión.
Esta hora mensual de oración cantada se convirtió así en una parada fundamental en este camino hacia la Pascua, permitiendo a los participantes unirse en la fe y fortalecer su vínculo con Dios. La emotividad del canto y el silencio compartido facilitaron como siempre un espacio de reflexión personal y comunitaria, algo en línea con el compromiso del CIRE por la espiritualidad y el ecumenismo. Quedamos todos agradecidos porque esta comunidad de oración Taizé sigue creciendo y nos deja con el corazón dispuesto; en sintonía con la esperanza pascual.
