El pasado viernes 22 de mayo, en las instalaciones del Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad – CIRE, se vivió una mañana de oración pensada para al Cuerpo Apostólico, un espacio de silencio, contemplación y encuentro con Dios. A través de distintas guías inspiradas en la Espiritualidad Ignaciana, los participantes fueron invitados a detenerse en medio de la cotidianidad para escuchar la voz del Señor y reconocer los deseos más profundos que habitan en el corazón.
Desde la contemplación del Evangelio del ciego Bartimeo y la mirada compasiva de Dios sobre el mundo, los participantes pudieron acercarse a su propia realidad, reconocer sus búsquedas interiores y renovar el deseo de caminar junto a ÉL. También se propició un tiempo para contemplar las heridas del mundo, las necesidades de los demás y el llamado a comprometernos con amor y esperanza desde la vida cotidiana.
La mañana concluyó con un espacio de coloquio y examen de la oración, permitiendo agradecer lo vivido y reconocer las mociones que surgieron durante este tiempo espiritual. Fue una experiencia profunda, marcada por el silencio, la escucha y el deseo de seguir encontrando a Dios en todas las cosas.
Desde el CIRE agradecemos a quienes participaron de este encuentro y continúan apostándole a cultivar una Espiritualidad Encarnada, atenta a la realidad y abierta al amor de Dios.




