Por primera vez en Cali, la Casa de Encuentro Santa María de los Farallones fue el lugar donde se llevó a cabo el Retiro de Iniciación a la Oración Contemplativa, realizado del viernes 6 (en la noche) al domingo 8 de febrero. El retiro fue dirigido por Francisco Rodríguez, de la casa Villa Claver de Turbaco.
Desde la introducción, además de presentarnos y compartir nuestras expectativas, conocimos t que la oración contemplativa es una práctica cristiana revitalizada para el hombre moderno por el jesuita Franz Jalics, quien, después de sobrevivir a la guerra y al cautiverio, recuperó la tradición de los Padres y Madres del desierto y del tercer modo ignaciano.
Durante el retiro realizamos cuatro pasos de los diez que plantea Jalics para introducirnos a la práctica de la oración contemplativa. Contamos con la participación de 19 personas de diversas edades y ciudades de Colombia.
Después de entrar en el silencio que nos acompañaría todo el retiro, la jornada inicial nos invitó a estar simplemente en contemplación con todos nuestros sentidos, desconectarnos del celular y del ritmo habitual, y sumergirnos en la naturaleza para descubrir a Dios en cada detalle. Durante el almuerzo, como en todas las comidas, se nos invitó a permanecer en la percepción, dejando un espacio entre cada bocado. Esto que nos permitió degustar los sabores, disfrutar de los olores y escuchar sonidos que no habíamos escuchado antes.
Cada jornada incluía un breve espacio de explicación de cada paso y el resto del tiempo se dedicaba a la práctica: sentadas de 20 minutos, meditación caminando en silencio y momentos de compartir nuestras experiencias. Cada día incorporaba un nuevo paso como ancla para la sentada: la respiración, las manos, la palabra sagrada, hasta culminar con la oración de abandono.
El último día hubo un espacio de acompañamiento, finalizando con una eucaristía donde cada participante pudo expresar su agradecimiento por la acogida, la experiencia y los frutos vividos: paz, tranquilidad, alegría, descanso, mayor conciencia de estar vivo, la bendición de una nueva manera de encontrarnos con Dios, estar presentes para Él y perseverar en la oración.
Al final de la celebración se invitó a continuar con la práctica diaria y se comunicó la iniciativa de un nuevo espacio de encuentro mensual, para seguir profundizando la oración contemplativa en Cali o en la zona rural. Con agradecimiento y esperanza, comparto este testimonio con la ilusión de que cada vez más personas puedan descubrir esta experiencia de encuentro con Dios.
María Fernanda Narváez Molano
Miembro CIRE Valle – Pacífico



