No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido
-aunque en el corazón está herido-
Más llora por pensar que está olvidado
El pastorcito
San Juan de la Cruz
El pasado sábado 28 de marzo de 2026 tuvimos la oportunidad de vivir nuestro Retiro Arrupe, organizado por la Comunidad de Acompañantes Espirituales de la RJI y el Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad (CIRE). En esta ocasión, la jornada tuvo como temática: La Pasión de Jesús y la amistad.
Convocados a una escucha del Silencio que habla, iniciamos con una explicación de la metodología de la oración ignaciana: búsqueda de un lugar seguro y sereno, disposición corporal consciente y silencio interior, todo orientado a favorecer el encuentro personal con Jesús. Además, desde la oración preparatoria, siguiendo la tradición de San Ignacio de Loyola, se invitó a los participantes a entregar la vida en las manos de Dios.
Las contemplaciones sobre la amistad se presentaron a partir de tres experiencias:
Judas (Lc 22, 47-48): el amigo que traiciona.
Pedro (Mc 14, 66-72): el amigo que niega.
Juan (Jn 19, 25-27): el amigo fiel que permanece al pie de la cruz.
Estos tres personajes cercanos a Jesús invitaron a reflexionar sobre la fragilidad, la fidelidad y la profundidad de la amistad, tanto en la relación con Él como en la vida cotidiana. Asimismo, cada punto llevó a los participantes a examinar sus propias experiencias de lealtad, traición y permanencia, a través de un coloquio: un diálogo íntimo con Jesús, el amigo siempre fiel.
La jornada concluyó con una Eucaristía presidida por el P. Arturo Guerra, SJ quien exhortó a los participantes a recoger los frutos espirituales del retiro y a vivir la Semana Santa con fidelidad y compromiso cristiano. El Retiro Arrupe se convirtió así en un espacio de encuentro profundo con Jesús, de reflexión sobre la amistad y de renovación de la fe en comunidad.



