El pasado sábado 28 de febrero tuvimos la primera edición del año 2026 de nuestro Retiro Pedro Arrupe. La propuesta de oración en esta ocasión fue “Jesús, el pobre de tiempo” un título que pudiera parecer contradictorio porque Jesús, como verdadero Dios, es el Señor del tiempo; sin embargo, como verdadero hombre, es pobre de tiempo. Para este retiro, la Comunidad de Acompañantes Espirituales de la Red Juvenil Ignaciana (RJI), en colaboración con el Centro de Espiritualidad y Reflexión Ignaciana (CIRE) propusieron orar un pasaje del evangelio de san Marco 5, 2143.
En el marco de esta propuesta de oración, se resaltó una teología del tiempo, haciendo consciencia del cómo lo habitamos, si vivimos a prisa o atentos, porque la atención plena es una expresión concreta de amor. Se presentó a Jesús de Nazaret como un hombre que vive atento a la realidad, que siente, percibe y sabe detenerse. No está preso de la urgencia, ni es víctima de la tiranía del tiempo chronos, porque no es avaro del tiempo: Jesús es el pobre de tiempo, sabe entregarlo, compartirlo, donarlo. ¡Jesús es el Señor del tiempo! La petición de fruto que pedimos todos y cada uno en este retiro fue: “Jesús, muéstrame mi tiempo para vivirlo contigo y como Tú, más pobre, más atento y contemplativo”.
Como en cada retiro, en esta ocasión contamos con la presencia de laicos, laicas y jesuitas que facilitaron su presencia para brindar espacios de escucha y acompañamiento espiritual para los asistentes. Terminamos con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. José Suárez Trueba, S.J., en la que agradecimos por la nutrida participación de tantas personas y por tanto bien recibido. ¡A la Mayor Gloria de Dios!





