La vida en el Espíritu en un mundo diverso

Apuntes Ignacianos #36

Presentación:

En medio del caos inicial, Dios creó el «cosmos» mientras el Espíritu planeaba sobre la oscuridad y el abismo. Un Espíritu ordenador y organizador por medio del aliento vital (spiritus). Hoy, después de millones de años de la creación inicial, todavía los humanos desordenamos este cosmos maravilloso, como consecuencia del desconcierto personal. Pero el Espíritu no cesa de ser el «Creator Spiritus», el que renueva la faz de la tierra y el corazón de los hombres y mujeres de nuestro planeta.

La «espiritualidad», acción del Espíritu en nosotros, renueva permanentemente la vida interior y la vida de relaciones, la contemplación y la acción, la creación y el mundo nuevo. Un mundo sin Espíritu, una acción sin ánima están llamados a convertirse otra vez, tarde o temprano en el caos original. En una existencia contrastante donde presenciamos la lucha del bien y del mal, donde somos tentados por el pesimismo radical, necesitamos abrir los ojos del corazón para ver la invisible acción del Espíritu del Señor que renueva constantemente la faz de la tierra.

Al pluralismo de los hechos y acontecimientos vitales corresponden los distintos enfoques de una única espiritualidad. Por eso hay que «buscar y hallar a Dios» que se deja encontrar en todas las cosas, como nos lo presenta Luis Raúl Cruz por el camino de los Ejercicios Espirituales. Hermann Rodríguez nos conduce al modelo y fuente de toda oración: «la oración de Jesús» y en ella, las enseñanzas de Jesús sobre esta relación con Dios, para terminar con una aproximación teológica a la misma.

«La eucaristía es el pan de esperanza para un pueblo peregrino», nos recuerda Guillermo Zapata. Solo la comunión con el crucificado y unidos en su sangre podremos llegar a una esperanza inconmovible.