Sentir y Gustar: Unos mueren de inanición y otros de indigestión

Imagen de Genaro Ávila-Valencia, SJ
Genaro Ávila-Valencia, SJ

Hay una canción que dice “no cabe duda, que es verdad que la costumbre, es más fuerte que el amor”. Me resisto a creerlo. Sin embargo, parece ser que el amor puede quedar asfixiado cuando nos acostumbramos a la injusticia que padecen los demás. Es entonces cuando nuestro corazón queda anestesiado y nuestros sentidos embotados; una grave traición a la fe cristiana que pregona la encarnación y defiende la humana dignidad de todos sin distinción.

A menudo percibo a cristianos con mirada selectiva y con una fe aséptica. Se nos ha olvidado que estamos llamados al servicio de la fe y a la promoción de la justicia que nuestra misma fe nos exige. Nos da miedo contaminarnos con la encarnación y rehuimos al compromiso; es más fácil refugiarnos en emotivas oraciones que “mirar la aflicción de los pobres y escuchar sus sufrimientos” (Cf. Ex 3,7).

La parábola del pobre Lázaro y el hombre rico nos recuerda una verdad incómoda, “mientras unos visten de púrpura y lino, y celebran todos los días espléndidas fiestas; otros desean hartarse con lo que cae de su mesa” (Cf. Lc 16, 19-31). Hay que decirlo con caridad y claridad: ahora mismo, mientras yo me quejo de todo y por todos, aunque tenga mis necesidades básicas cubiertas y mi estómago satisfecho, hay gente que padece y muere de hambre.

Vivimos en contextos violentos, es verdad; no obstante, considero que nuestro principal problema no es la violencia en sí, sino la indolencia y la indiferencia; preferimos perdernos en el móvil y ponernos nuestros audífonos que estar atentos a Dios que pasa frente a nosotros encarnado en nuestros hermanos necesitados. Ya lo diría el Padre Arrupe: «Hay unos que mueren por inanición y otros por exceso de colesterol», mientras unos sufren por el hambre, otros padecen por su indigestión. Paradojas de nuestro mundo que, como cristianos, estamos llamados a atender y a reconciliar.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Sentir y Gustar: Unos mueren de inanición y otros de indigestión

Hay una canción que dice “no cabe duda, que es verdad que la costumbre, es más fuerte que el amor”.

Sentir y Gustar: Mi amado es para mí, y yo para mi amado

«Mi amado es para mí, y yo para mi amado» (Cant. 2,16). Ésta es la verdad que los religiosos escuchamos

Sentir y Gustar: El mirar de Dios es amar

Dios habita en la realidad. Contemplar nuestra vida desde la fe cristiana nos permite ensanchar el corazón, estar atentos y

Sentir y Gustar: Antes de yo buscarte

Antes de yo buscarte, tú ya me has encontrado; antes de yo llamarte, tú ya me has escuchado; antes de

Sentir y Gustar: El «What If» nos roba la paz.

¿Cuántas veces al día tu mente se va al «what if…?», «Si tuviera un trabajo diferente…», «Si esa persona me

Sentir y Gustar: “Libres y liberadores”

Padre,ayúdanos a serlo que tu soñaste:libresy liberadores:erguidosy no encorvados,acogidosy no rechazados,asumidosy no negados,aceptadosy no reprimidos,inocentesy no ingenuos,mansosy no tontos,justosy no