Aprendizajes Vitales

Apuntes Ignacianos #47

Presentación:

Hay muchos aspectos de la vida humana cuyos mecanismos no alcanzamos a conocer del todo, además, por el rápido desarrollo del saber acerca de la vida. Sin embargo, lo que aprendamos de la vida, en nuestra condición de vivientes, resulta de gran ayuda para desarrollar las potencialidades humanas y poderla vivir protegiéndola de las amenazas que la rodean y promoviéndola. Podríamos decir que aprender pertenece a la misma entraña de lo que es vivir, de lo que es la vida, en la medida que genere verdad y humanidad.

Cuando la fragilidad de la vida nos pone en situaciones fácticas que tenemos que asumir, se abren unas posibilidades de elaboración de habla, de comunicación, de afecto, de acción simbólica, de experiencia de sentido. Por lo general, aparece la pregunta: ¿Qué se ha aprendido de lo vivido?. Pero una pregunta que haría desplegar más la vida personal y hacerla valiosa, tiene que ver con el cambio o los cambios generados a
partir de lo que se aprende.

Dentro de los variados debates que están en relación con la vida, nos vamos a detener en los siguientes: el perdón, el dolor, las heridas que lastiman el yo más íntimo, la vida interior…, el manejo de la transferencia en las relaciones, el aprender y desaprender. Avanzar en estos aprendizajes vitales y necesarios apunta a poder situarse en el lugar que corresponde en cuanto humanos, pero sabiendo que hay que ir más allá de los límites de la propia humanidad, es decir, cultivando lo que hay de divino, de referencia, de apertura a lo absoluto, …de la vida en el Espíritu.