Apuntes Ignacianos #22 – 23
Presentación:
El Superior religioso ha desempeñado tradicionalmente un papel de especial importancia en la vida consagrada. Su función en la Compañía de Jesús, lejos de desvanecerse, es destacada con fuerza. Ignacio de Loyola lo expresaba en forma muy significativa y hasta cierto punto chocante para nuestra sensibilidad actual: “cuales fueren éstos [los Superiores] tales serán a una mano los inferiores”.
Si bien es cierto que las Congregaciones Generales recientes no han dedicado ningún decreto particular al tema, se hace perceptible en el ambiente una cierta desazón más o menos generalizada sobre el asunto, de manera especial en lo que concierne al Superior local. Es así como en las Asistencias de América del norte y del sur se han venido organizando cursos para todos los Superiores, o al menos como inducción para los recientemente nombrados, con el fin de concientizarlos plenamente acerca de su gran responsabilidad en la tarea de unir a sus hermanos y enviarlos a la misión apostólica.
Hemos juzgado, pues, oportuno dedicar esta edición de Apuntes Ignacianos a presentar este punto concreto, de manera que pueda eventualmente prestar el servicio de un material de apoyo en estos talleres. En un primer apartado se introduce la temática ofreciendo un trasfondo sobre el cual se pueda colocar después la figura y misión del Superior local en la Compañía de Jesús (Iván Restrepo). Es lo que se aborda enseguida, al considerar cómo brota del carisma ignaciano el perfil del Superior, en cuanto expresión de una posible mediación humana