Ignacio de Loyola, peregrino en la Iglesia (un itinerario de comunión eclesial)

Apuntes Ignacianos #5

Presentación

Es muy posible que al rememorar el AÑO IGNACIANO (1990-91) surja un gesto de cansancio ante una nueva temática ignaciana. Al parecer de muchos, es ya demasiada la producción literaria en torno a la figura de Ignacio de Loyola. Pero las páginas siguientes quieren tan solo sumarse a las voces que, en la coyuntura de la Iglesia
actual y sobre todo de la que acompaña al pueblo latinoamericano, buscan dilucidar los múltiples conflictos que la historia les presenta. Porque vivir en comunión eclesial hoy implica y genera conflicto.

Como lo implicó para la experiencia personal de Ignacio de Loyola, y como ella misma lo generó. Aunque él no desarrolló una ‘teología del conflicto’ y nunca habló de «comunión eclesial». No era su preocupación básica el proporcionar una doctrina al respecto, ni la tendencia predominante del ámbito teológico de su época y que el
Peregrino conocería a través de sus estudios. Mientras la comunión eclesial comienza apenas a recabar su identidad en el post-Concilio, los problemas que atañen directamente a ella la revelan siempre subyacente y siempre implícita en las actitudes personales de Ignacio.


La III Asamblea Plenaria del Episcopado Latinoamericano en Puebla ( 979) condensaba su aporte a la evangelización en la perspectiva de la «comunión participación «. Por esos derroteros quiere moverse la IV Asamblea, que se celebrará en Santo Domingo (1992), al centrar su interés en la cultura de los pueblos latinoamericanos, urgidos de una nueva evangelización.