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Teresa y los jesuitas compartimos una espiritualidad encarnada, humana, relacional, afectiva y misional que nos permite «encontrar a Dios en
Señor, mira a tu viña que, con tanto amor y ternura, labraste en este fértil otero. La cepa exquisita que
La Tierra no siempre es ese suelo firme que sostiene nuestros pasos. Cuando tiembla y tumba edificios, mata gente o
Señor Cuando el cielo parece guardar silencioy el viento atraviesa los campos de mi alma,haz que escuche nuevamenteel murmullo de
Señor, fuente de luz y de verdad: ¡Líbranos de la hipocresía! Que nuestras intenciones no sean turbias, ni torcidas, sino
Cierro mis ojos y escuchocomo pasas tu manopor esas hojas que se agitan de alegríapor tu presencia. Abro mis ojos