Los Ejercicios Espirituales ofrecen un espacio para quienes, después de muchos años dedicados al trabajo y a distintas responsabilidades, cuentan con la posibilidad de disponer de su tiempo de otra manera. Desde la Espiritualidad Ignaciana, esta experiencia invita a hacer una pausa, cultivar la vida interior y profundizar en la relación con Dios, descubriendo nuevas formas de vivir la fe y de encontrar sentido en lo cotidiano.
