Hablemos del anhelo de viajar a las estrellas

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P. José Raúl Arbeláez, SJ

La superficie de la Tierra es la orilla del océano cósmico. Desde ella hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos. 

Recientemente nos hemos adentrado un poco en el mar; vadeando lo suficiente para mojarnos los dedos de los pies, o como máximo para que el agua nos llegara al tobillo. 

El agua parece que nos invita a continuar. El océano nos llama. Hay una parte de nuestro ser conocedora de que nosotros venimos de allí. Deseamos retornar. 

No creo que estas aspiraciones sean irreverentes, aunque puedan disgustar a los dioses, sean cuales fueren los dioses posibles. […] La Tierra es un lugar, pero no es en absoluto el único lugar. 

No llega a ser ni un lugar normal. Ningún planeta o estrella o galaxia puede ser normal, porque la mayor parte del Cosmos está vacía. 

El único lugar normal es el vacío vasto, frío y universal, la noche perpetua del espacio intergaláctico, un lugar tan extraño y desolado que en comparación suya los planetas y las estrellas y las galaxias se nos antojan algo dolorosamente raro y precioso. COSMOS, Carl Sagan, Planeta, 2004, p. 5

P. José Raúl Arbeláez S.J. – Equipo CIRE Ampliado

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